Por qué muchos neoyorquinos piensan abandonar la ciudad

    Lo que terminó de quebrar a Mary Shell fue el lavado de la ropa, o más bien no tener lavarropas propio en su departamento de Brooklyn, donde Shell, una productora de reality shows de 37 años, apenas podía pagar el alquiler ya antes de la llegada del coronavirus , porque su actividad estaba bastante parada desde hacía meses. Y ahora que su compañera de casa, que también quedó desempleada, tuvo que volverse a vivir con sus padres, la cosa se puso todavía peor.

    Shell estaba tan ahogada económicamente que empezó a buscar alguna changa de noche, pero fue justo cuando todos los bares y restaurantes empezaron a cerrar por el Covid. De todos modos, tal vez habría podido resistir si el lavadero automático más cercano no hubiese quedado a cuatro cuadras de su casa.