El caos del mundo se instala en una isla griega

    En la ladera de una colina de Samos, la isla griega conocida por sus antiguas ruinas, coloridas aldeas de pescadores y su vino moscatel dulce, se encuentra un campamento de migrantes repleto y una ciudad en crecimiento que muchas personas califican como el campamento de refugiados más sobrepoblado y abrumado de Europa.

    Giannis Meletiou, un abogado de 60 años, vive al pie de la colina. Un día, se montó en su camioneta y condujo unos cuantos cientos de metros por un camino estrecho y serpenteante con tiendas de campaña hacinadas a los costados. Saludó a unos niños, quienes se alegraron cuando lo reconocieron: él siempre les lleva sándwiches.

    Luego pasó el campamento, protegido con alambre de púas y desbordado de personas, y transitó con gran estruendo por entre los árboles que los migrantes habían despojado de sus ramas y cuyos troncos habían cortado para hacer leña.