Animales extraños y un nuevo esperanto en la era de la «economía intermitente»

    Un mundo tan distinto como el que se está configurando con el Covid-19 no aparece en ningún escenario pronosticado meses atrás, pero hay miradas que pueden ayudar a entenderlo mejor. Empatizar con este «extrañamiento» que genera la nueva normalidad es una especialidad de un grupo social que suele ser poco escuchado: el de los inmigrantes. El escritor chileno-estadounidense Ariel Dorfman desarrolló esta idea en la publicación The Atlantic : «Los inmigrantes son expertos en ajustar sus vidas al dolor y a la confusión que el distanciamiento promueve. Están acostumbrados a no ver por mucho tiempo a los que aman, a no caminar por sus calles favoritas o a no visitar sus negocios habituales… entienden mejor que nadie la agonía de no poder consolar a amigos y familiares que viven lejos y están enfermos o desesperados», escribe.

    La mirada de lo extraño será, según el semanario inglés The Economist , lo que más nos llamará la atención una vez que pase lo peor de la pandemia. Más, inclusive, que el achicamiento de las economías. En su portada de hace dos semanas, de «la economía del 90%», la revista estima que ese será el costo global en términos del PBI que se experimentará en 2020. Incluso, en países con una estrategia exitosa en el control de contagios. Pero el protagonismo entre las sensaciones, según este análisis, se lo llevará la percepción de un mundo extraño. La vuelta a la oficina o el lugar de trabajo como en una película o novela de ciencia ficción en la que las personas regresan luego de una invasión alienígena, una guerra nuclear o una rebelión de robots.